miércoles 13 de mayo de 2009

Cada segundo que pasa, es un segundo menos, es un segundo más. Hay agujeros negros infinitos dentro de nosotros, pozos donde nunca podrás ver el fondo. Cuando aparecen, van comiéndote, absorbiendo tu fuerza.

A veces nada importa, ni la muerte, ni el dolor, ni el sufrimiento. A veces, durante unos segundos, flotas. Pero solo a veces.