domingo 17 de mayo de 2009
Aire
El mundo está lleno de muertos vivos y de vivos muertos. Los primeros son los que aun respiran pero mantienen una existencia sin ningun tipo de vida. Los segundos son los que estan bajo tierra o hechos cenizas. Desde siempre he buscado un sentido a la vida. Una de las mayores preguntas, quizá la esencial, ¿Cual es el objetivo de la vida? ¿Por qué merece la pena vivir? Siempre habia intentado encontrar un motivo para que todos los instantes tuvieran sentido, la pieza que terminara el rompecabezas. Muchas han sido las respuestas temporales que encontré, desde el tipico 'estamos aqui para disfrutar' hasta 'lo importante es autorealizarse y llegar a comprender cuantas más cosas mejor'. Mentira, todo mentira. Aunque cueste asumirlo por el vacio que crea, no estamos aqui con ningun fin trascendente. En realidad no somos nada, no somos nadie, y por lo tanto nuestro destino no existe. Solo somos animales, animales racionales. Igual que un pájaro o un perro, igual que el suyo es nuestro hilo vital. No hay sino una serie de razones que nos llevan a realizar los actos que debemos hacer por naturaleza, todo lo demás es culpa de nuestra razón. No sirve de nada buscar metas altas, intentar ser espiritualmente superior. En realidad solo somos basura, insignificantes granos de arena en un desierto infinito. Mi vida no importa, la tuya no importa, la de todas las personas de esta ciudad no importan, las vidas enteras de toda la raza humana no importan nada. Somos aire, y como tal no tenemos más trabajo y más que hacer que soplar hasta apagarnos.
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