Ahí fuera cada vez amanece antes, debe ser cosa del incipiente verano. La antigua crudeza de la nieve ha dejado paso a la claridad celeste que propician los primeros rayos del sol. Un sol demasiado tibio desde estas perspectivas, pero que no deja de ser acogedor. En mi cabeza las cosas son diferentes. Ya no hay horarios, ni para amanecer ni para apagarse. Caos. La tarima flotante sobre la que se sustentaban mis sueños desapareció hace tiempo y ahora dentro de mi mente solo encuentro un río de grotescos pensamientos...
Y ellos hablan, los dejo hablar por una vez. Y dicen:
La rabia es ira, la soledad llevó a la rabia. Quizá la rabia produce soledad o es ira por ella misma. No lo sé. No lo sabemos, solo somos un río de grotescos pensamientos. Hueles ese nudo interior. Porque lo estás oliendo ¿Verdad?
No, no es angustia... quítate esa idea de la cabeza. Es un fluir constante de tu rabia, de tu odio, de tus miserias convertidas en animadversión contra todo. Una dulce e indolora (al menos para tí) cantidad ingente de ganas de morir o matar. De que todo explote, de explotar tu mismo o ser el que prenda la mecha del TNT final.
Mira la ventana. Arriba tienes estrellas, aviones, satélites, luces blancas sobre fondo oscuro (ooh eso te gusta ¿Verdad? ¿No eres una de esas clásicas personas que se creen más profundas por decir que le gustan las estrellas aun sin tener ninguna noción de astronomía? Que patético, que sumamente triste. Y con esa actitud solo pretendes ser diferente.) y el cielo. Arriba está el cielo, la muerte. Y abajo está el salto, el suelo contra el que te estampas si saltas. La muerte de nuevo... está por todas partes ¿Te das cuenta? No, no puedes evitarla. Tampoco vencerla, es una lucha inútil que tienes perdida desde el primer instante. Como esta lucha, la tuya contra mí.
Que ser tan débil, tan inútilmente ineficiente estás hecho. Pero yo no debería centrarme en atacarte a tí, al menos hoy no. Ya podré utilizar el resto de días de tu miserable existencia. Ahora debo centrarme en tu rabia, que ella sea mi hilo conductor para producir una descarga de antidepresivos naturales a base de odio. ¿Qué patéticos son todos verdad? ¿Qué jodidamente asqueroso es todo lo que te rodea, cierto? ¡Oh Zeus que existencia más inaguantable! ¡Cuanta ignorancia en un mismo bote! ¡Cuantos segundos (cada uno de ellos) desperdiciados de mi vida! ¡Mátame cosmos, mátame lentamente pero en un segundo y sin dolor!
...
Repugnas. ¿Es eso lo que quieres sentir verdad? No lo intentes negar, lo haces habitualmente. Te conozco, conozco tus costumbres. Te gusta rebozarte en el fango, adoras hacerlo de hecho. Esa triste actitud de superioridad respecto a los demás tan solo la puedes basar en tu capacidad de sufrimiento silencioso. ¡Solo en eso! ¿Y sabes por que? Porque no destacas en nada, porque eres un ser bastante mediocre en la mayoría de los campos de tu vida, y en el resto de campos simplemente eres peor que mediocre. No tienes nada, absolutamente nada que pueda salvarte de ser otra asquerosa mancha incolora de este mundo... y por eso odias a todas las manchitas.
En efecto no se puede negar que lo que podría considerase tu vida es todo un cumulo de circunstancias negativas, asquerosas, una basura. ¿Y? No haces nada por cambiarlo. ¿Sabes mi teoría? Lo haces aposta. Sí, aposta, y en el fondo lo sabes tan bien como yo. Te gusta tener esa culpabilidad innata que te exima de hacer el intento de estar bien, equilibrado, como los demás. Parece que igualas felicidad con vanidad, vulgaridad. Y lo dices tu...¡Que eres el más vulgar de todos! ¡El mas apestoso del corral! ¡JA! Que irónico eres, resultarías cómico de no ser porque intentas hacer de todo esto un drama.
¿Sabes mi consejo? Te doy dos. El primero y más rápido y efectivo es que te mueras. Evitas para mi un gran cúmulo de problemas, evitas para tí todos los días absurdos que te quedan por vivir y al resto le permites no tener que deleitarse con ver tu ruinosa presencia. Muérete, en serio. El segundo, ya que no te veo en condiciones de aceptar el primero debido a tu fuerte debilidad y miedo (siempre fuiste una nenaza que temió que se metieran con el, ¿verdad?) es que te dediques a la comedia. Haz comedia, sabes que un día la hiciste y no fue del todo mal. Convertías las situaciones mundanas en divertidas escenas surrealistas. Vale, el resto del mundo no lo apreciaba como tal pero tu y yo sí. ¿Qué más da el resto?
Así pues, empieza a recuperar, a recuperarte. Porque sino va a ser imposible seguir conviviendo juntos. Yo estoy dentro de tí y tu no puedes concebirte sin mí. Claro está que debes desvincularte de todo el fango que actualmente te cubre y en el cual te has metido tu únicamente por tu propio pie. ¡Deberías haberme escuchado imbécil! ¿Te preguntas por donde empezar? Yo recomendaría algo así:
-No te preocupes por mí, ya me las arreglaré, siempre lo he hecho. Yo estoy más preocupado por tí. Tu no eres de las que recurren a la bebida. Dentro de un año o quizá dos te trastornarás, o saltarás desde la ventana de algún piso.
-No me impresionas, no te necesito. No quiero tu dolor, no quiero tu decadencia menopaúsica ni tu muerte, LÁRGATE.
-Me necesitas y mucho, porque soy tu último contacto con la verdad humana, TE QUIERO. Y este amor decadente y doloroso es lo único que existe entre tu y el terrible vacío en el que vives el resto del día.
-Pues no me dejes.
-Ya es demasiado tarde, no hay nada en ti que me atraiga. Eres uno de los robots de ahí fuera, y si mi quedo a tu lado me destruiré. Igual que todo lo que tu y ese mundo de borregos tocan, se destruye. Eres el aspecto negativo del ser humano, eres indiferente a mi sufrimiento, insensible a mi alegría. La vida para tí se reduce a cosas triviales. No, no quiero seguir adentrándome en este vacío. Yo era el único nexo de unión que tenias y tienes con otra forma de concebir el día a día, pero todo salió mal. En vez de irte acercando yo hacia el lado contrario al precipicio eres tu quien me guía a saltar por el. Y no quiero saltar, tengo vértigo. Vértigo a vivir muerto por dentro como todos los demás. Vértigo a ser un simple engranaje mas en las entrañas de un corrupto sistema. Y no, ahórrate decirme que yo soy el complicado o el loco. Tu, todos vosotros sois los ciegos. Tenéis ojos para mirar pero no para ver, oídos para oír pero no para escuchar... sois incapaces de percibir la realidad. Prefiero la soledad a la compañía que no acompaña, a formar parte de la gran mentira de la humanidad que son los falsos humanos. No sois personas, ni siquiera sois mentes independientes. Sois, o son todos una suerte de productos con el mismo interior pero diferentes envoltorios, hechos todos en serie. Y yo no me siento así, suerte con vuestra no vida.
Y los callo, porque corro el peligro de hacerlos casos. Demasiadas voces en mi cabeza, debería ahogarlas...